EL PAIS ūüĒĶ ‚ÄúEl punto √°lgido de mi vida no fue una pel√≠cula‚ÄĚ: Kevin Costner, un gal√°n cl√°sico en busca de su √ļltima oportunidad – Shango Media
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EL PAIS ūüĒĶ ‚ÄúEl punto √°lgido de mi vida no fue una pel√≠cula‚ÄĚ: Kevin Costner, un gal√°n cl√°sico en busca de su √ļltima oportunidad

En Reencuentro (1983) iba a codearse con Glenn Close y Kevin Kline y acab√≥ siendo un cad√°ver que tan s√≥lo aparece unos segundos en pantalla. Apenas seis a√Īos despu√©s, Kevin Costner (Lynwood, California, 69 a√Īos) era la estrella m√°s grande de Hollywood y su nombre hac√≠a viable cualquier proyecto. El guardaespaldas, Un mundo perfecto, JFK y Bailando con lobos se sucedieron en su era imperial. Pero se termin√≥ cuando el p√ļblico no quiso verle bebiendo orina y luciendo agallas en la megal√≥mana Waterworld (1995). Aquel fracaso monumental y le baj√≥ de un trono que no ha vuelto a reconquistar.

Pas√≥ de los Oscars a los Razzie y parec√≠a condenado al ‚Äúcine de padres‚ÄĚ y a papeles secundarios que apelan a la nostalgia de los espectadores hasta que la televisiva Yellowstone, una suerte de Los Bridgerton para se√Īores de mediana edad, revitaliz√≥ su carrera. A punto de cumplir los setenta se ha vuelto a poner tras las c√°maras para rodar Horizon, una nueva epopeya del oeste, para cuya realizaci√≥n se ha visto obligado a hipotecar su rancho. ‚ÄúCuando empec√© a hacer cine no me pagaban nada, despu√©s me pagaban mucho y ahora tengo que pagar yo‚ÄĚ, brome√≥ en Cannes, donde la cr√≠tica la recibi√≥ con tibieza. Pese a eso, es la primera de las cuatro partes de las que constar√° el proyecto.

Kevin Costner lleva el legendario oeste en la sangre. Desciende de inmigrantes europeos que se asentaron en las Grandes Llanuras, pero √©l se cri√≥ en California, dando tumbos por los distintos lugares a los que le llevaba el trabajo de su padre, operario de una empresa el√©ctrica. Fue mejor deportista que estudiante, brill√≥ en baloncesto y b√©isbol y m√°s que los libros le gustaba escribir poes√≠a, cantar en el coro e ir al cine. Estuvo a punto de matricularse en la escuela de negocios, pero cuando lleg√≥ el momento de tomar la decisi√≥n tuvo ‚Äúuna charla‚ÄĚ consigo mismo.

Kevin Costner on the set of 'Revenge.'
Kevin Costner en el rodaje de ‘Revenge (Venganza)’.Sunset Boulevard (Corbis via Getty Images)
Kevin Costner in 1991.
Kevin Costner en 1991.Ron Galella (Ron Galella Collection via Getty)

‚ÄúMe pregunt√© sobre lo que quer√≠a hacer y si s√≥lo quer√≠a complacer a otras personas. Y fue en ese momento cuando me dije a m√≠ mismo: ‚ÄėMe interesa contar historias‚ÄĚ, revel√≥ a Rolling Stone. Acab√≥ de convencerle un encuentro casual en un avi√≥n con el actor Richard Burton. Costner le cont√≥ que siempre hab√≠a deseado dedicarse a la interpretaci√≥n y la respuesta del protagonista de Cleopatra no le dej√≥ lugar a dudas: ‚ÄúPara ser felices debemos luchar por nuestros sue√Īos‚ÄĚ.

Lo hizo. Prepar√≥ las maletas y se mud√≥ a Hollywood. Antes de conseguir su primer trabajo como actor fue gu√≠a tur√≠stico, pescador y conductor de camiones. Durante uno de esos trabajos temporales se cruz√≥ con un grupo de electricistas con los que colabor√≥ durante d√≠as, para agradecerle el esfuerzo le ofrecieron una raya de coca√≠na, tal como revel√≥ hace unos d√≠as al podcast de Dax Shepard. ‚ÄúPuestos a cobrar una recompensa por mi empe√Īo, pens√© que mejor el dinero que el producto, as√≠ que les dije‚ÄĚ ¬ŅCu√°nto cuesta esto?‚Äô, y me dijeron que unos 20 d√≥lares. Les dije: ‚Äúestoy tratando de comprarme una casa as√≠ que me vendr√≠an bien esos 20‚Ä≥. No se lo tomaron demasiado bien. Costner no ten√≠a alma de rebelde, hab√≠a sido criado en un ambiente conservador y como tal se le ha percibido siempre en Hollywood, aunque haya apoyado a Obama y al dem√≥crata Pete Buttilieg, el primer candidato abiertamente gay a la nominaci√≥n para unas elecciones presidenciales estadounidenses.

Sus comienzos en Hollywood le ense√Īaron pronto los sinsabores de la profesi√≥n. En Reencuentro consigui√≥ un papel esencial en la trama que aparec√≠a en flashbacks, hasta que en la sala de montaje el realizador se dio cuenta de que aquel personaje no funcionaba si aparec√≠a f√≠sicamente en pantalla, recortaron toda su interpretaci√≥n y tan s√≥lo vimos las cicatrices de sus mu√Īecas.

Kevin Costner in Westwood, California, in 1989.
Kevin Costner fotografiado en Westwood, California, en 1989.Ron Galella, Ltd. (Ron Galella Collection via Getty)

Kasdan se sinti√≥ tan mal por ello que le prometi√≥ un papel en su siguiente pel√≠cula, el western Silverado (1985). Y Costner supo aprovecharlo. Eric Pleskow, director ejecutivo de Orion Pictures se qued√≥ subyugado por su talento. Cuando Don Johnson renunci√≥ al papel de Eliott Ness por la exigencia que supon√≠a simultanearlo con el rodaje de Corrupci√≥n en Miami, Brian de Palma pregunt√≥ al director de Reencuentro qu√© tal era trabajar con aquel muchacho guapo y espigado. ‚ÄúQuiero que mis pel√≠culas destaquen en algo. Los actores han sido modelos a seguir para m√≠. Me han ense√Īado a vivir. No es que Henry Fonda fuera tan bueno como los hombres que interpret√≥, pero en sus grandes pel√≠culas sus personajes se enfrentaban a dilemas. Creo en el romanticismo. Creo que las pel√≠culas me han hecho una mejor persona‚ÄĚ declar√≥ a Vanity Fair. Ni siquiera un Robert de Niro que hab√≠a engordado 30 kilos para interpretar a Capone ni Sean Connery, que acab√≥ ganando el Oscar, pudieron opacarlo.

Sean Connery, Charles Martin Smith, Kevin Costner and Andy Garcia at the premiere of 'The Untouchables' in 1987 in New York.
Sean Connery, Charles Martin Smith, Kevin Costner y Andy Garcia en el estreno de ‘Los intocables’ en 1987 en Nueva York.Vinnie Zuffante (Getty Images)

Orion le ofreci√≥ cualquiera de sus pel√≠culas en desarrollo y √©l eligi√≥ un thriller result√≥n, No hay salida (1987), junto a Gene Hackman y Sean Young. Le siguieron dos pel√≠culas de b√©isbol que compiten por ser la definitiva: Los b√ļfalos de Durham (1988) y Campo de sue√Īos (1989). En la primera pudo lucir sus habilidades como jugador y lleg√≥ a batear dos jonrones ante la c√°mara. La pel√≠cula, dirigida por Rob Shelton, le enfrent√≥ a un emergente Tim Robbins y a una consolidada Sarandon y le regal√≥ un mon√≥logo inolvidable. Recaud√≥ mucho m√°s de lo invertido y Sports Illustrated la clasific√≥ como la mejor pel√≠cula deportiva de todos los tiempos. Tras aquel √©xito inesperado el director Phill Alden Robinson, que le hab√≠a elegido como el candidato perfecto para interpretar al Ray Kinsella de Campo de sue√Īos, lo descart√≥ porque ‚Äúnadie en su sano juicio har√≠a dos pel√≠culas sobre b√©isbol seguidas‚ÄĚ. Le ofreci√≥ el papel a Robin Williams, pero la providencia quiso que el guion acabase llegando a Costner que lo consider√≥ ‚Äúel Qu√© bello es vivir de nuestra generaci√≥n‚ÄĚ. Cuando Williams desapareci√≥ del proyecto, Costner se hizo con el papel del tipo que construye un campo de b√©isbol en un maizal porque unas voces le piden que lo haga: ‚ÄúSi lo construyes, vendr√°‚ÄĚ. Se convirti√≥ en un cl√°sico estadounidense, cuya vigencia queda patente en el hilarante resumen que hizo de ella John Mulaney en la pasada edici√≥n de los Oscars.

Renunci√≥ a los papeles que finalmente interpretaron William Dafoe y Tom Berenger en Arde Mississippi (1988) y El sendero de la traici√≥n (1988), dos de las pel√≠culas m√°s brillantes de los ochenta. Dijo s√≠ a Revenge (Venganza) (1990), el excesivo melodrama de Tony Scott, una telenovela comprimida en 120 minutos que The Washington Post consider√≥ ‚Äúpoco m√°s que Dinast√≠a con escopetas‚ÄĚ. Era y es mucho m√°s, pero el mundo a√ļn no est√° preparado para reivindicarla. ‚ÄúUn proyecto a la medida de su vanidad‚ÄĚ, dijeron de ella sin imaginar que su vanidad estaba a punto de codearse en tama√Īo con el Everest. Para demostrar que era algo m√°s que el hombre por el que suspiraba medio mundo, un gal√°n decente (pero no tanto como para no implicarse en apasionadas escenas de sexo), se puso tras las c√°maras por primera vez y dirigi√≥, coprodujo y protagoniz√≥ Bailando con lobos, una reivindicaci√≥n del western fronterizo, ep√≠tome del cine de y para los Oscar que envolv√≠a en abrumadores paisajes una tibia condena del exterminio sioux y un suave ecologismo, El p√ļblico se rindi√≥ ante aquella narraci√≥n cl√°sica y el aplauso de la cr√≠tica fue casi un√°nime. Casi. Pauline Kael dijo que era ‚Äúuna epopeya hecha por un megal√≥mano soso‚ÄĚ.

Kevin Costner holds the Oscars for Best Picture and Best Director, which he won for 'Dances with Wolves.'
Kevin Costners sujeta los Oscar por mejor pel√≠cual y mejor director que gan√≥ por ‘Bailando con lobos’.Barry King (WireImage)

Costner tampoco despertaba las simpat√≠as de Madonna. En el prof√©tico reality-documental En la cama con Madonna (1991) se la ve haciendo el gesto de vomitar despu√©s de que Costner la saludase en el camerino y calificase su actuaci√≥n de ‚Äúbonita‚ÄĚ. Un gesto que no pas√≥ desapercibido para el actor. ‚ÄúPues s√≠, me dio verg√ľenza aquello y me sent√≠ de alguna forma herido. Fui a los camerinos porque me lo pidieron y dije la mejor palabra que se me ocurri√≥‚ÄĚ, revel√≥ a√Īos despu√©s a Los Angeles Times. Una d√©cada despu√©s, en un concierto al que Costner acudi√≥ con sus hijas, Madonna le pidi√≥ perd√≥n en p√ļblico. ‚ÄúUn 98% de esa audiencia no sab√≠a de lo que estaba hablando‚ÄĚ, confes√≥, ‚Äúpero eso supuso mucho para mi‚ÄĚ.

Hollywood no fue tan desde√Īoso con √©l como Madonna y le dio siete Oscars, entre ellos mejor pel√≠cula y mejor director. ‚ÄúNi siquiera sab√≠a c√≥mo comportarme despu√©s de ganar. Me echaron un poco la bronca porque no fui a ninguna de las fiestas posteriores. No sab√≠a que hab√≠a que ir‚ÄĚ. Con la industria a sus pies podr√≠a haber hecho lo que quisiera y como quisiera. Y lo hizo: a su Robin de Locksley de Robin Hood, pr√≠ncipe de los ladrones (1991) s√≥lo le faltaba salir en vaqueros y mascar chicle, pero la taquilla, tal vez abducida por la empalagosa balada (Everything I do) I do it for you de Bryan Adams, pieza central de la banda sonora, respondi√≥. Tambi√©n ante la extraordinaria JFK (1991), en la que volv√≠a a interpretar a otro de esos h√©roes americanos que le son tan gratos, el fiscal Jim Garrison, encargado de la investigaci√≥n del asesinato del presidente Kennedy. La cinta de Oliver Stone recaud√≥ 200 millones de euros, una cifra que duplicar√≠a un fen√≥meno dif√≠cil de prever: El guardaespaldas (1992). El mundo se encandil√≥ de la pareja que formaban Costner y Whitney Houston, la cinta super√≥ los 400 millones en taquilla y su banda sonora sigue siendo la m√°s vendida de la historia del cine. Gracias a un pu√Īado de secuencias delirantes (¬Ņalguien m√°s necesita comprobar si realmente una katana puede cortar un fular en el aire?) se convirti√≥ ipso facto en un ejemplo perfecto de lo que se ha llamado ‚Äúplaceres culpables‚ÄĚ, el tipo de cine que hace que la cr√≠tica pida las sales, pero resulta inmensamente satisfactorio para el p√ļblico que no tiene prejuicios a la hora de suspender la credibilidad.

Bobby Brown, Whitney Houston, Kevin Costner and his then-wife Cindy Costner at the premiere of 'The Bodyguard.'
Bobby Brown, Whitney Houston, Kevin Costner y su entonces esposa Cindy Costner en el estreno de ‘El guardaespaldas’.Kypros (Getty Images)

En la c√ļspide de su fama, Waterworld (1995) demostr√≥ que nadie es demasiado grande para caer en Hollywood. Durante el rodaje todo lo que pudo salir mal sali√≥ mal: algunas cosas por culpa de Costner, que entreg√≥ la direcci√≥n a su amigo Kevin Reynolds, poco experimentado en el manejo de presupuestos millonarios; otras fueron impredecibles, como los dos huracanes que destruyeron los decorados. El presupuesto se triplic√≥ y los primeros visionados la machacaron. A pesar de la percepci√≥n generalizada no es el desastre ha quedado en la memoria colectiva, ni ha perdido dinero, ni la cr√≠tica se ensa√Ī√≥ con ella como otros desastres megaloman√≠acos, v√©ase Campo de batalla: La Tierra de John Travolta. Fue un proyecto muy personal que reflejaba una inquietud real de Costner, un ecologista convencido que en 1995 adquiri√≥ Ocean Therapy Solutions, una compa√Ī√≠a que desarrolla centrifugadoras para separar el petr√≥leo del agua.

‚ÄúCuando veo que hay un problema trato de solucionarlo con mi dinero‚ÄĚ, declar√≥ a EL PA√ćS durante la presentaci√≥n en Espa√Īa de Lo mejor para ella. Waterworld le cost√≥ dinero, reputaci√≥n y su matrimonio con Cindy Silva, su novia de toda la vida con la que tuvo tres hijos. Tras 16 a√Īos de matrimonio tuvo que pagarle 80 millones de d√≥lares. El proceso de divorcio hizo las delicias de los tabloides, al igual que el segundo. En 2023 y despu√©s de 18 a√Īos de matrimonio y otros tres hijos, se separ√≥ de Christine Baumgartner. La frase de ella exigiendo una cantidad de desmesurada de dinero para la manutenci√≥n de su hijos ‚Äúporque llevan el lujo en su ADN‚ÄĚ protagoniz√≥ m√°s titulares que casi todas la pel√≠culas de Costner en el siglo XXI.

Kevin Costner with his children Lily, Joe and Annie at the premiere of 'Waterworld' in 1995.
Kevin Costner con sus hijos Lily, Joe Costner y Annie en el estreno de ‘Waterworld’ en 1995.Vinnie Zuffante (Getty Images)

A pesar del desastre a c√°mara lenta que fue Waterworld, el actor no aprendi√≥ la lecci√≥n y volvi√≥ a estrellarse con Mensajero del futuro (1997), otro ataque de ego hecho celuloide, pero entonces ya no hab√≠a nadie mirando. No volvi√≥ a superar los tres d√≠gitos en taquilla excepto como el Jonathan Kent, padre de Superman en Hombre de acero o en Figuras ocultas (2016), en la que ten√≠a un papel secundario, pero como quien tuvo retuvo, el momento en el que destroza a golpes el cartel de ‚ÄúLavabos para mujeres de color‚ÄĚ es una de las secuencias m√°s √©picas de la pel√≠cula, de esas que habr√≠a firmado el mism√≠simo Henry Fonda.

Kevin Costner on his wedding to Christine Baumgartner at his Aspen ranch in 2004.
Kevin Costner el día de su boda con Christine Baumgartner en su rancho de Aspen en 2004.Getty Images (Getty Images)
Kevin Costner at the Cannes Film Festival in 2024.
Kevin Costner en Cannes en 2024.Dominique Charriau (WireImage)

Ha sido la televisión, primero gracias a Hatfields & McCoys (2012) y después con Yellowstone (2018) la que ha insuflado nueva vida a su carrera. Pero su implicación en el western de Taylor Sheridan no evitó que tuviese una salida traumática de la serie, aunque para deleite de sus muchos seguidores ha insinuado que podría reaparecer alguna de sus secuelas.

A punto de entrar en la setentena, el desd√©n con el que la cr√≠tica ha tratado la primera parte de la teratolog√≠a Horizon: una saga americana, no parece que vaya a pasarle factura emocional. Al menos si nos creemos unas palabras que pronunci√≥ en el pasado: ‚ÄúEl punto √°lgido de mi vida no fue una pel√≠cula, no fue Bailando con lobos, ni Los B√ļfalos de Durham, fue una charla que tuve conmigo mismo, en la que me dije: ‚ÄėMe importa una mierda lo que digan los dem√°s, esto es lo que quiero hacer, y voy a quemar mis naves como Cort√©s, y voy a ir donde mi coraz√≥n quiera ir. Y nunca m√°s voy a dejar de hacerlo en mi vida, ni voy a dejarme atrapar por las modas y lo que es popular‚ÄĚ.

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